Sara Jay y Fit Sidney se devoran en un festín de lenguas y culos
La habitación olía a perfume caro y sudor fresco, con las cortinas medio corridas para que solo se filtrara un rayo de luz que iluminaba las sábanas revueltas. Sara Jay, con sus gafas de intelectual y ese culo redondo que no podía dejar de mirar, se acercó a Fit Sidney y le susurró algo al oído mientras le rozaba el muslo con los dedos. Llevaba días mandándome fotos en tanga, rozándose el coño con los dedos en la pantalla, y ahora estaba aquí, en mi cama, con las piernas abiertas y el tanga a medio caer. No aguanté más y le enterré la cara entre las nalgas, chupando su culo con la lengua mientras ella gemía y se retorcía. Fit Sidney me agarró del pelo y me empujó más fuerte contra su raja, exigiendo que no parara. Sara Jay, mientras tanto, se inclinó sobre mí y me metió dos dedos en la boca, obligándome a chuparlos antes de bajar y lamerme los huevos. El sonido de sus lenguas chasqueando contra sus coños mojados llenaba la habitación, y el olor a sexo se volvía más intenso con cada lamida. Cuando no pude más, me puse de rodillas y le hundí la lengua en el coño a Sara Jay, sintiendo cómo temblaba al llegarle hasta las pelotas. Fit Sidney, sin perder tiempo, se colocó detrás de mí y me metió un consolador enorme por el culo, follándome mientras yo seguía devorando a Sara. Los tres terminamos corriéndonos al mismo tiempo, con los fluidos mezclándose en las sábanas y los cuerpos temblando de placer. Al final, solo quedó el tanga de Sara Jay hecho un ovillo en el suelo, manchado de sudor y saliva.