Se corre de puro placer al meterle el dildo por el culo
Es viernes por la noche y ella está decidida a vengarse. Su ex le dejó por otra, pero hoy no piensa en él mientras se clava el dildo hasta las pelotas en su culo apretado. La habitación huele a lujuria, el espejo refleja cómo se arquea cada vez que la punta de goma le roza el punto G. Gime alto, mordiendo la almohada para que los vecinos no la escuchen, pero no puede evitar que el sonido de su carne golpeando el plástico resuene en las paredes. El juguete está empapado, su coño chorreando de excitación mientras lo empuja más adentro, sintiendo cómo cada centímetro la llena por completo. Sus uñas se clavan en las sábanas, los muslos tiemblan, y cuando el orgasmo la atraviesa, grita sin control, el cuerpo convulsionando mientras el dildo sigue entrando y saliendo sin piedad. La venganza sabe mejor cuando el placer es tan intenso que borra todo lo demás. La próxima vez, no será un juguete lo que le rompa el culo.