Selina Imai recibe un facial tras follar salvaje
Selina no podía quitarle las manos de encima a ese cuerpo esbelto y fibroso, cada músculo tenso bajo su piel fina se le antojaba un banquete para sus dedos hambrientos. El cabrón de Bryan le agarró la nuca con fuerza y le metió la polla hasta la garganta sin avisar, ahogándola con sus embestidas profundas mientras gemidos ahogados salían de sus labios pintados. Ella se retorció con las piernas temblorosas, sintiendo cómo el sudor le resbalaba entre los pechos naturales y le empapaba el tanga de encaje negro. Entre jadeos, él le escupió en el coño empapado y le introdujo dos dedos gruesos sin piedad, retorciéndolos mientras le susurraba obscenidades al oído. Bryan la volteó de golpe sobre la cama, le levantó el culo palpitante y se lo empotró sin preliminares, el sonido de carne contra carne resonando como un latigazo en el silencio del cuarto. Selina chilló cuando la polla enorme le abrió el culo como un animal en celo, sus nalgas apretándose contra él mientras la embestía con furia, cada empujón haciendo que sus tetas naturales rebotaran salvajemente. Él le agarró el pelo largo y le hundió la cara en el colchón, follándola como una perra en celo hasta que los gemidos se convirtieron en gritos roncos de placer. Cuando notó que ella se corría con espasmos violentos, le sacó la polla de un tirón y se la restregó por toda la cara, pintándole los labios, las mejillas y hasta las pestañas con chorros espesos de leche caliente. Selina se lamió los labios, saboreando cada gota mientras él le escupía más en la boca abierta, obligándola a tragárselo todo sin dejar ni una gota. Bryan le dio una palmada en el culo rojo y brillante antes de volverla a tumbar, esta vez metiéndole los dedos en la boca para que limpiara cada resto de corrida que le había dejado en la piel.