Estudiante rubia se deja empotrar duro en el escritorio
La rubia caliente no podía concentrarse con ese culo parado frente a él, moviéndose con cada página que pasaba. Al principio solo eran miradas furtivas, pero cuando ella se inclinó para recoger un lápiz, él no pudo resistirse y le agarró las nalgas con fuerza. Ella gimió fuerte cuando sintió sus dedos deslizarse bajo el short ajustado, ya mojado de excitación. Sin perder tiempo, la tiró sobre el escritorio, arrancándole el tanga con los dientes mientras le lamía el coño con desesperación. La rubia arqueó la espalda cuando él la penetró por detrás, embistiendo con fuerza mientras le mordía el cuello. Sus tetas rebotaban con cada movimiento, y ella gritaba pidiendo más, más duro, más rápido. Cuando él le agarró el pelo y le corrió toda la cara, ella se vino con un gemido ahogado, temblando bajo su peso. Al final, quedaron exhaustos, con el escritorio lleno de libros tirados y el olor a sexo flotando en el aire.