Sophia te monta como una loca en el salón de su casa
Sophia te mira con esos ojos verdes y te agarra la polla con sus manos de uñas rojas, susurrándote que nadie debe enterarse de lo que van a hacer. Sientes cómo te chupa con la boca húmeda mientras te arrastra hasta el sofá, donde su coño ya está empapado y listo para recibirte. La empujas contra el respaldo y le arrancas el tanga con los dientes, escuchando sus gemidos ahogados porque su marido podría entrar en cualquier momento. Te la metes hasta las pelotas mientras ella te clava las uñas en la espalda, moviendo las caderas como una diabla. Cada vez que te acercas a correrte, ella te aprieta más fuerte, gimiendo 'Dame todo, papi, pero en silencio...'. Escuchas pasos en el pasillo y te quedas quieto, sintiendo cómo su coño se contrae alrededor de tu verga, pero ella te susurra 'No pares, cabrón, sigue hasta que me llenes...'. Cuando por fin te corres dentro de ella, Sophia te muerde el hombro y te dice 'Ahora limpia mi concha antes de que vuelva mi esposo...'