Tommy Utah se lleva el mejor regalo de Maxine X
El repartidor no esperaba que la puerta se abriera y te vieras frente a Maxine X, la actriz con esas tetas que rebotan como melones maduros cada vez que se mueve. Te miraba con esa sonrisa pícara, sabiendo que eras el último tipo que su ex novio quería ver cerca de su coño mojado. La polla ya te latía cuando la empujaste contra la pared, sintiendo cómo sus pezones duros rozaban tu pecho mientras le bajabas los jeans de un tirón. Sus labios carnosos te envolvieron la verga de golpe, tragándose cada centímetro hasta que notabas su garganta cerrándose en la punta. Gemías al ritmo de sus cachetes rebotando, pero ella no se conformaba: te jaló de la nuca para que empotraras su culo redondo contra el sofá, sintiendo cómo su concha apretada te exprimía al ritmo de tus embestidas. Las gotas de su corrida salpicaban tus pelotas cada vez que te hundías hasta que el cuello de su útero te frenaba, y ella clavaba las uñas en tus hombros, pidiéndote más fuerte. Cuando al fin te corriste en su boca, te miró con esos ojos de puta satisfecha, sabiendo que su ex nunca le daría una polla como la tuya. El repartidor se fue con la sonrisa más grande, imaginando la cara de su ex al enterarse.