Uma jolie expone su cuerpo natural al aire libre con deseo
Sabía que quitarme la ropa en el jardín de la casa era algo que no debía hacer pero el calor en mi coño me obligaba a continuar. Me quité la lencería poco a poco dejando al descubierto mis tetas pequeñas y firmes mientras el sol tocaba mi piel. Mis dedos bajaron hasta rozar los labios de mi coño ya húmedo y empecé a acariciarlos con movimientos lentos que me hicieron gemir en voz baja. El miedo a que alguien me viera aumentaba la sensación de culpa pero también encendía más mi deseo de seguir tocándome sin control. Me arrodillé sobre la hierba y abrí las piernas para que el aire fresco entrara en contacto con mi entrada mojada mientras metía dos dedos dentro de mí con fuerza. Cada embestida de mis propias manos provocaba sonidos húmedos que llenaban el espacio y me hacían arquear la espalda pidiendo más. El clímax llegó cuando froté mi clítoris con rapidez hasta que todo mi cuerpo tembló y un chorro caliente salió de mi coño empapando la tierra debajo de mí. Al final noté una sombra moviéndose detrás de la cerca y supe que el vecino había estado mirando todo el tiempo sin atreverse a decir nada. Uma jolie se quedó allí expuesta sintiendo cómo la transgresión aún palpitaba entre sus piernas abiertas.