Vivi Guedez se entrega al moreno en la biblioteca prohibida
Esa tarde en la biblioteca casi vacía, Vivi Guedez no pudo resistir el calor que le subía por las piernas al ver a Dick Hot pasar rozando su mesa con esa polla dura marcándose bajo el pantalón. Sabía que no debía, que cualquier empleado podía entrar, pero el deseo le quemaba el coño mojado mientras se ajustaba el tanga de encaje negro. Con un gesto, lo atrajo hacia los estantes oscuros, donde sus labios se encontraron en un beso húmedo y las manos de él ya le arrancaban la ropa interior. La rubia tatuada gimió cuando él la empotró contra los libros, metiéndole el vibrador entre las nalgas mientras su polla entraba de una estocada hasta hacerle tocar el cuello del útero. Los gemidos de Vivi se mezclaban con el crujir de las páginas que caían al suelo, y cada embestida la acercaba al orgasmo mientras Dick le mordía los pezones pequeños y duros. El moreno le susurró al oído: '¿Te gusta que te den duro donde no deben?', y ella solo pudo responder con un gemido ahogado cuando él le llenó el coño con su leche espesa. Al salir, Vivi se ajustó la falda arrugada y se llevó un dedo a los labios, como si quisiera guardar el secreto, pero sus muslos temblorosos delataban lo bien que había sido follada.