Zarinita le chupó el coño a Adaili hasta hacerla gemir como una loca
—'No aguanto más, necesito que me comas ese coño ahora mismo'— me dijo Adaili, tirándome de la mano hacia la cama. Llevaba días provocándome con fotos en tanga, rozándose contra mí en la cocina, enviándome audios de gemidos al oído. Hoy no iba a escaparse. La empujé contra el colchón y le arranqué el short con los dientes, dejando su coño mojado al aire. Empecé a lamerle el clítoris con la lengua plana, sintiendo cómo se retorcía bajo mi boca. —'¡Así, más fuerte!'— gritó, agarrándome del pelo para que no parara. Le metí dos dedos hasta el fondo mientras le chupaba el coño como si fuera un helado, escuchando cómo sus muslos temblaban. Cuando le mordí los labios vaginales, Adaili se corrió en mi cara, gritando mi nombre. Seguí lamiendo hasta que su cuerpo dejó de convulsionar, pero no me detuve. Quería que se viniera otra vez, y esta vez sería con mi lengua enterrada hasta las pelotas en su coño. Adaili se arqueó como si la atravesara un rayo, y en más de 14 minutos de escena, no paré de devorarla como la puta que era. Cuando por fin se quedó sin aliento, su coño seguía latiendo contra mi boca, y yo no iba a soltarla hasta que me rogara que parara.