Zorra tatuada chupa polla y se corre con el macho
La habitación olía a sudor y lujuria, las paredes empapadas del calor de los cuerpos que se retorcían sobre el colchón. Yo, Ivy Ireland, con mis tetas enormes y la piel marcada por tinta, me acerqué a Alex Mack con una sonrisa de pura venganza. Él había sido el amante de mi ex, y ahora iba a pagar por ello. Me arrodillé frente a su polla dura, gruesa y larga, y empecé a lamerla con la punta de la lengua mientras él gemía. La zorra tatuada chupa polla como si fuera su última comida, y yo no iba a dejar ni un centímetro sin atención. Mis labios se cerraron alrededor de su glande, y mis manos masajeaban sus huevos mientras lo trabajaba con movimientos lentos y profundos. Él gruñó cuando mis tetas rozaron su piel, y yo me aseguré de que sintiera cada centímetro de mis pezones duros contra su muslo. La polla de Alex Mack era un monstruo, y yo la quería toda en mi garganta, así que me la tragué hasta que mis labios tocaron su base. Mi coño estaba mojado, empapado de excitación, y no pude evitar frotarme mientras lo chupaba. Él agarro mi pelo con fuerza, empujando mi cabeza hacia adelante, y yo lo dejé, disfrutando de la sensación de su polla golpeando el fondo de mi garganta. Mis tetas rebotaban con cada movimiento, y él no podía apartar las manos de ellas. La zorra tatuada chupa polla como una profesional, y yo me aseguré de que supiera que nadie lo había hecho mejor. Cuando sentí que estaba a punto de correrse, me aparté y me subí encima de él, hundiendo su polla en mi coño mojado de un solo movimiento. Sus manos se aferraron a mis caderas mientras yo cabalgaba sobre él, mis tetas balanceándose salvajemente. Él gruñó, sus dedos se clavaron en mi carne, y yo sentí cómo su polla se hinchaba dentro de mí antes de que su semen caliente me llenara.