3d asiática provocadora me volvió loco con su coño rosado
Me la imaginé desde el primer mensaje, con ese cuerpo de silicona y esa sonrisa de muñeca que solo quería una cosa: que mi polla la partiera en dos. La muy puta se paseó en ropa interior de encaje rosa, rozando su coño mojado contra mi pierna cada vez que se sentaba, mandándome fotos que me ponían la verga como piedra. Cuando por fin me dejé llevar, la agarré de las caderas y la empotré contra la pared, sintiendo cómo su coño apretado se abría para mi polla gruesa. Cada embestida la hacía gemir más fuerte, sus tetas saltando mientras yo la penetraba hasta hacerle tocar el cuello del útero. La escuché suplicar que no me corriera, pero no le hice caso: le llené el coño con mi leche espesa mientras ella se retorcía de placer. Ahora solo piensa en cuándo repetirlo.