Ashlyn Angel se deja empalar con juguetes y polla en venganza
La habitación huele a lujuria y aceite de masaje, con la luz tenue iluminando los cuerpos sudorosos que se retuercen sobre las sábanas arrugadas. Ashlyn Angel está arrodillada, con el culo en pompa y las nalgas brillantes por el lubricante, mientras BigDickNick se acerca por detrás, agarrando su cintura con fuerza. Ella gime al sentir el primer juguete de silicona deslizándose entre sus labios mojados, pero no es suficiente: quiere más, quiere sentir algo que le recuerde a él, al tipo que la dejó plantada anoche. Por eso ahora, con los ojos cerrados y los labios entreabiertos, se deja penetrar de golpe, sintiendo cómo el dildo se hunde hasta el fondo de su coño palpitante. No tarda en cambiar de posición, montando a BigDickNick como una amazona descontrolada, cabalgando su polla dura mientras sus tetas pequeñas rebotan con cada embestida. El sonido de la piel chocando contra piel llena el aire, mezclándose con los gemidos ahogados de Ashlyn, que ahora chupa con furia el cuello del hombre, marcándolo como si fuera su territorio. Pero la venganza no termina ahí: cuando él la gira para empotrarla contra la pared, ella clava las uñas en su espalda y grita, pidiendo que la rompan más fuerte, que la hagan sentir cada centímetro de esa verga gruesa. El aceite resbala por sus muslos, mezclándose con sus jugos, mientras él la levanta en el aire y la ensarta una y otra vez, hasta que ella se corre con un grito desgarrador, apretando su polla con los músculos del coño. Al terminar, BigDickNick se corre sobre su espalda, marcándola como suya, pero Ashlyn solo piensa en uno: el imbécil que la dejó esperando, el que ahora no está aquí para ver cómo otra polla la hace gemir como una perra en celo. Afuera, bajo la luz de la luna, alguien camina sin saber que su lugar ha sido usurpado, que su chica ya no es suya.