Barbiee adora mis pies y se corre como una perra
Barbiee no podía resistirse a mis pies, esos dedos gruesos y oscuros que le volvían loca cada vez que los veía. Desde el primer día, la ebony milf se arrodillaba frente a mí, chupando mis pies con desesperación mientras sus tetas grandes rebotaban con cada lamida. Sus gemidos eran tan fuertes que resonaban en toda la habitación, y su coño ya estaba empapado solo de ver mis pies. No tardé en meterle los dedos en la boca para que los chupara como si fueran una polla, y ella obedecía como una puta en celo. Sus manos se deslizaban por sus muslos, frotándose el clítoris mientras su saliva caía sobre mis pies. Cuando le ordené que se diera la vuelta y se inclinara, su culo perfecto quedó expuesto, temblando de anticipación. Sin perder tiempo, le hundí los dedos en el coño mojado mientras con la otra mano le agarraba el pelo, tirando con fuerza para que sintiera cada embestida. Sus gritos se mezclaban con el sonido de mi polla entrando y saliendo de su coño apretado, y cuando no pudo aguantar más, se corrió con un gemido ahogado, temblando como una perra en calor. Al final, su cuerpo quedó exhausto, pero sus ojos seguían pidiendo más, como una adicta a mis pies.