Brandy chupa pollas enormes como una experta
Brandy tenía la boca hecha para eso, con esos labios carnosos que se le humedecían cada vez que veía una verga dura. El tipo llegó con su polla gruesa y palpitante, tan grande que le colgaba casi hasta las rodillas, y ella no pudo resistirse: se la agarró con las dos manos, se la llevó a los labios y empezó a chupar como si no hubiera mañana. Él le agarró la nuca con fuerza, le metió el tronco hasta la garganta y ella tragó saliva mientras le lamía el glande, sintiendo cómo se le endurecía más con cada pasada de su lengua. La saliva le resbalaba por la barbilla mientras le masturbaba el tronco con movimientos lentos, mirando cómo él se mordía el labio inferior de puro placer. De pronto, él la empujó contra la pared, le bajó los pantalones hasta los tobillos y le metió dos dedos en el coño empapado, haciéndola gemir con voz ronca mientras le susurraba al oído lo puta que estaba. Brandi no se hizo esperar: se agachó, se lo tragó entero hasta que le tocó el fondo de la garganta, y entonces empezó a mover la cabeza como una loca, sintiendo cómo la verga le golpeaba el paladar con cada embestida. Él no pudo aguantar más: la levantó en volandas, la puso a cuatro patas en el suelo y le empotró la polla hasta el fondo, haciéndola gritar mientras le agarraba las tetas grandes y pesadas que le rebotaban con cada embestida. El sonido de los choques de carne resonaba en toda la habitación, mezclado con los gemidos ahogados de ella, que se corría una y otra vez mientras él le llenaba el coño de leche caliente, dejándola completamente mojada y satisfecha.