MILF con la boca llena gime de placer por su BBC
La vecina cuarentona lleva días con los labios brillantes y la falda corta, buscando excusas para cruzarse en el pasillo y que él le lance esas miradas de macho dominante que le encantan. Cuando por fin la agarra del pelo y le mete la polla hasta el fondo de la garganta, la vieja zorra no puede evitar babear como una perra en celo mientras chupa con desesperación. Él la empuja contra la pared del baño, le baja la tanga de encaje y le clava la verga gruesa hasta hacerle gritar con cada embestida, escuchando cómo su coño empapado chorreando jugos por los muslos. La muy puta se retuerce entre sus brazos, arañando el espejo mientras él le escupe en la boca abierta y le ordena que no trague, que aguante todo ese líquido salado en la lengua antes de dejarlo correr por su garganta. La cabrona se corre sin tocarse, sintiendo cómo ese pedazo de carne negra la rellena hasta el fondo, sus tetas grandes rebotando contra el pecho sudoroso de él mientras le susurra al oído lo puta que es por aguantar tanto. El cabrón no se aguanta más y le revienta dentro de la boca, llenándole la garganta de leche espesa que ella traga con gemidos ahogados, dejando rastros de babas y semen en su barbilla. La puta se limpia con el dorso de la mano y le pide más, jadeando con los labios hinchados y el coño chorreando, dispuesta a que la siga empotrando hasta dejarla sin fuerzas. Él le da la vuelta bruscamente, le abre las nalgas y le clava la polla hasta el útero, haciendo que la muy zorra grite como una posesa mientras las paredes vaginales le masajean cada centímetro de esa verga monstruosa. No para hasta que le revienta dentro otra vez, dejando su vientre pesado y su cara llena de restos de corrida, mientras ella se corre con espasmos que le hacen temblar las rodillas. La muy puta no puede dejar de lamerle los huevos, chupando cada gota que le queda mientras él le da palmadas en el culo sudoroso, marcando su territorio como un animal en celo.