Chica universitaria se traga la leche en su casa
El sonido ahogado de los labios chupando con fuerza partió el silencio de la tarde, mientras Abby se arrodillaba en la alfombra, las rodillas hundidas en la suave tela. La polla de Vira Gold le llenaba la boca hasta que el glande le rozaba la campanilla, y cada vez que la tragaba, un gemido sofocado escapaba entre sus dientes. Afuera, los vecinos podían entrar en cualquier momento, pero eso solo la excitaba más, apretando sus muslos con los dedos mientras la saliva le escurría por la barbilla. Las paredes delgadas dejaban filtrar el crujir de los muebles cada vez que Vira la embestía contra el sofá, ahogando sus gritos en el cuello acolchonado para que nadie escuchara. En más de 10 minutos de escena, los golpes húmedos de la carne chocando resonaban como un peligroso secreto, con Abby estremeciéndose cuando las caderas de Vira chocaban contra su culo, sus tetitas rebotando con cada embestida. El riesgo de ser descubiertos hizo que el coño de Abby palpitara más rápido, mojando aún más cuando Vira, sin avisar, le apretó la garganta mientras se corría, obligándola a tragar cada gota hasta las pelotas. La respiración agitada de Vira después de eyacular era lo único que se escuchaba, con sus pantalones desabrochados y las piernas temblorosas.