Latina cachonda le hace garganta a su novio con verga enorme
Desde que lo conoció en aquel antro de mala muerte, la morena no pudo sacarle los ojos de encima a esa polla gruesa que le colgaba entre las piernas cada vez que se le paraba. Hoy vino sin bragas, con el coño ya chorreando y los pezones duros como piedras, decidida a que su novio le metiera hasta la garganta ese tronco que la tenía loca. Él, más que feliz, la agarró de los cabellos y le empotró la verga hasta el fondo de la boca sin piedad, escuchando cómo ella ahogaba un gemido mientras las lágrimas le rodaban por las mejillas. La morena, con los labios bien estirados alrededor de esa carne palpitante, se tragó hasta la última gota de pre-semen que le escupió en la lengua, sintiendo el sabor salado y caliente inundarle la garganta. Cuando él la soltó un poco para que respirara, ella se limpió los babazos que le caían por la barbilla y le suplicó con voz entrecortada que no parara, que la follara la boca como si fuera su puta personal. Él no necesitó más invitación: le agarró la cabeza con las dos manos y se la volvió a clavar hasta el fondo, sintiendo cómo su lengua chocaba contra el fondo de la boca mientras ella intentaba, en vano, contener las arcadas que le subían por la garganta. Cada embestida le arrancaba un sonido ahogado, un gorgoteo húmedo que solo lo ponía más duro, mientras sus tetas grandes rebotaban al ritmo de los empujones. Cuando por fin la sacó, ella se pasó la lengua por los labios hinchados, mirando fijamente esa verga enrojecida y palpitante, lista para más, pero esta vez él prefirió dejarla con la boca abierta y babosa, imaginando lo que le esperaba después. La morena, con los ojos vidriosos y el coño más mojado que nunca, solo atinó a susurrarle que le diera duro, que quería sentir esa verga hasta el fondo de su garganta de nuevo, porque hoy no se iría a casa sin que él se corriera dentro de su boca caliente y ansiosa.