Compartir la cama con ella terminó en su coño bien apretado
La muy puta se metió a mi cama creyendo que solo sería un inocente abrazo, pero en cuanto sintió mi polla dura rozando su culo, supo que no habría vuelta atrás. Empezó a gemir como una perra en celo mientras mis manos le apretaban las tetas y mis dedos exploraban su coño ya mojado. No aguantó ni dos minutos antes de que le arrancara el tanga y la empotrara contra el colchón, hundiendo mi verga hasta el fondo de su apretada vagina. Sus gritos resonaban en la habitación mientras la follaba sin piedad, sintiendo cómo su coño se contraía alrededor de mi polla cada vez que la embestía con fuerza. La muy zorra no paraba de suplicar que me corriera dentro, y cuando por fin le solté mi leche caliente, su cuerpo tembló como si le hubiera dado un orgasmo de muerte. Quedó tirada en la cama, con el coño lleno de mi semen y la respiración agitada, sabiendo que nunca más volvería a verla como una simple amiga. La próxima vez que quiera compartir la cama, le recordaré que su coño apretado es mío para follar cuando quiera.