Daddy musculoso te empotra en su rutina matutina
—'Abre las piernas, putita, que hoy te voy a enseñar cómo se folla de verdad'— gruñe Darkly Dimeo mientras te agarra del culo, apretando esos cachetes perfectos que rebotan con cada palmada que te da. Sientes cómo su polla enorme, dura como el acero, roza tu entrada mientras te inclina sobre la cama, el colchón hundiéndose bajo tu peso. Te lame el cuello, mordisqueando la piel hasta que gimes, y entonces te susurra al oído: '¿Quieres que te la meta toda, eh? Pídemelo bien'. Te humedeces al instante, el coño chorreando por la anticipación, y balbuceas entre jadeos: 'Por favor, daddy, métemela hasta las pelotas, hazme tu puta'. Él se ríe, te da una nalgada que resuena en la habitación, y entonces te empotra de una estocada, llenándote por completo. Sientes cada centímetro de su verga gruesa, cómo te estira, cómo te hace gemir sin control mientras te agarra de las caderas y te embiste con fuerza, marcando el ritmo. El sonido de la carne chocando contra carne llena el aire, tus gritos ahogados contra la almohada mientras él te domina, te usa, te hace su juguete. En más de 12 minutos de escena, te folla como si no hubiera mañana, hasta que te corre dentro, marcándote como suya. Y cuando termina, te mira con esa sonrisa de satisfacción y te dice: '¿Ves? Así se folla a una puta como tú'.