Don Sudan le parte el coño a Serena Santos con su verga monstruosa
Don Sudan siempre andaba por el set con esa polla gruesa colgando, pero hoy se pasó de la raya: me miró directo a los ojos mientras se untaba aceite en los muslos y me hizo mojarme sin tocarme. Sabía que yo lo miraba, que me moría por sentirlo dentro, y por eso se demoró, rozándome el culo con los dedos mientras me susurraba al oído que no aguantaría su verga. Cuando por fin me empotró contra la pared, sentí cada centímetro de su polla entrando hasta las pelotas, mis gemidos ahogados en su boca mientras me follaba como una perra en celo. El aceite hacía que cada embestida resbalara más profundo, hasta que mis piernas temblaron y me corrí gritando su nombre. Al terminar, Don Sudan se limpió la boca con una sonrisa de satisfacción, pero fue Serena Santos la que quedó temblando, con el coño palpitando y las piernas aún débiles.