Gabbie Luna se deja romper el culo mientras la empotran a cuatro patas
Te voy a contar cómo fue esa tarde que casi nos pillan, pero no pudimos parar. Gabbie y yo estábamos en su casa, con la puerta del cuarto entreabierta, sabiendo que su hermano podía volver en cualquier momento. Ella me miró con esos ojos de puta hambrienta y me dijo: 'Métemela hasta las pelotas, pero en silencio, que no nos oigan'. Su culo apretado estaba ya mojado de solo pensar en el riesgo, y cuando me arrodillé para chuparle el coño, sus gemidos los ahogó mordiendo la almohada. La puse a cuatro patas, con el culo en pompa, y le empecé a dar con fuerza, sintiendo cómo su agujero se ajustaba a mi verga gruesa. Cada embestida la hacía temblar, pero ella solo apretaba más las nalgas, pidiendo que la follara más duro. En más de 10 minutos de escena, le llené el culo de leche caliente, marcándola como mía. Cuando terminó, me miró con una sonrisa de satisfacción y me dijo: 'La próxima vez, que sea en tu casa, a ver si aguantas tanto'.