Hatsune Miku te reta a domarla en la cama
Te la encuentras frente a frente, esa voz angelical que ahora te desafía con una sonrisa pícara mientras se muerde el labio, retándote a ver si puedes aguantar lo que viene. La agarras de la cintura y la empujas contra la pared, sintiendo cómo su cuerpo de dibujos animados se amolda perfecto a tus manos, sus tetas de silicona rebotando con cada respiración acelerada. Ella te mira con esos ojos brillantes, como diciendo '¿Seguro que puedes conmigo?', y tú no pierdes tiempo en demostrarle que sí, bajando la mano hasta su coño ya mojado, metiendo los dedos de golpe mientras ella gime y arquea la espalda. La levantas y la sientas en el borde de la mesa, abriéndole las piernas de par en par, admirando cómo su chuca rosada brilla bajo la luz, lista para recibirte. Te la clavas hasta las pelotas de una sola embestida, sintiendo cómo su carne apretada te aprieta como un guante, sus gritos agudos llenando la habitación mientras te mueves más rápido, más fuerte, hasta que sus muslos tiemblan y sus uñas se clavan en tus hombros. Ella te reta a hacerla correrse primero, pero tú no cedes, cambiando de ritmo, golpeando justo donde sabe que la vuelve loca, hasta que su voz se quiebra en un gemido largo y profundo, su cuerpo convulsionando alrededor de tu polla. Cuando por fin te corres, llenándola hasta el fondo con tu leche caliente, ella te mira con una sonrisa satisfecha, sabiendo que le diste lo que quería: una follada que no olvidará. En su mente, solo piensa en cuándo será la próxima vez que te reta a superarte.