Japonesa de tetas naturales recibe creampies después de mamada
La morenita de cuerpo frágil no podía creer que le fueran a meter la verga así a pelo en su conejito recién afeitado, pero la polla gruesa de ese extranjero le resbalaba entre las piernas con un jugo que ya le chorreaba por los muslos. Él le agarró las tetas pequeñas y duras mientras ella, con los ojos vidriosos, se las chupaba hasta dejarle los huevos bien limpios y brillantes de saliva. Su amiga, otra japonesa bien mojada, se tiró encima de la polla para cabalgarla a lo perrito, hundiendo el culo flaquito contra el regazo del macho mientras sus gemidos agudos llenaban la habitación. Él le empotraba tan fuerte que las tetas le rebotaban como gelatina, y ella no paraba de gritar que le partía el coño en dos con cada embestida. La tercera ronda fue de boca, con un oral salvaje donde las dos se turnaban para tragarle la verga hasta la garganta, lamiéndole las pelotas y el tronco con lenguas ansiosas mientras él les agarraba el pelo para guiarlas. La japonesa más flaquita no pudo más y se corrió gritando, con el coño empapado y los muslos temblorosos, pero él no aflojaba, seguía metiéndosela hasta que le reventó dentro con un chorro caliente que le llenó el útero de leche espesa. La otra no tardó en correrse también, sintiendo cómo el semen le resbalaba por las nalgas mientras seguía cabalgando, con los dedos clavados en sus caderas y los gemidos ahogados en la almohada. Las dos quedaron tiradas sobre la cama, con las piernas abiertas y el coño goteando, mientras él les lamía los labios hinchados y les susurraba al oído que no podían escapar de su verga, que ahora era suya para siempre.