Jay Playhard y Wond3rWoman se follan por fin tras años de deseo
Ella siempre lo miraba con esos ojos de puta cuando él entraba a la casa con esa polla enorme marcando el pantalón, pero nunca se atrevía a decirle lo que realmente quería: que la empotrara contra la pared hasta que le doliera el coño. Un día, después de años de miradas y roces casuales, ella lo invitó a su casa con la excusa de tomar un café, pero en cuanto cerró la puerta, se arrodilló y le arrancó el pantalón con los dientes. Su polla negra y gruesa brillaba bajo la luz de la sala, y ella no pudo resistirse a chuparla como una loca, metiéndosela hasta la garganta mientras gemía como una perra en celo. Él la agarró del pelo y le folló la boca con fuerza, sintiendo cómo sus labios carnosos envolvían su verga como un guante caliente. Después de dejarla sin aliento, la tiró sobre el sofá y le arrancó el tanga con un solo tirón, dejando al descubierto su coño rosado y bien mojado. Sin perder tiempo, la penetró por detrás, embistiéndola con tanta fuerza que sus tetas grandes rebotaban con cada golpe. Ella gritaba como una loca, pidiendo más, más duro, mientras él le apretaba el culo y le clavaba los dedos en la piel. Cuando ya no aguantó más, se corrió dentro de ella, llenándola con su leche caliente mientras ella seguía gimiendo como una puta satisfecha. Al final, los dos quedaron exhaustos, pero sabiendo que esto era solo el principio de muchas noches de sexo salvaje.