La japonesa se venga con un polvo salvaje
Mika no aguanta más los cuernos de su ex, y hoy decide cobrarse la deuda con el nuevo novio de él. Se pone un vestido ajustado que marca sus tetas firmes y el culo redondo, y cuando el tipo la ve entrar al bar, se le hace agua la boca. Ella se sienta frente a él, cruza las piernas y deja que su mano se deslice por el muslo hasta rozar su coño ya mojado. El tipo no puede evitar mirarle las tetas mientras ella le agarra la polla por encima del pantalón, apretando con fuerza hasta que él gime. Cuando la lleva al baño, Mika se arrodilla y le chupa la verga con ganas, metiéndosela hasta la garganta mientras él le agarra el pelo. Después, lo empuja contra la pared y se monta encima, cabalgándolo con fuerza mientras sus tetas rebotan. El tipo la agarra de las caderas y la embiste con furia, clavándosela hasta que ella grita. Mika se corre primero, pero él no para hasta vaciarse dentro de ella. Cuando salen, él le promete que la verá otra vez, pero Mika solo sonríe, sabiendo que la próxima vez será aún más dura.