Mamá chupando en la calle mientras el vecino la graba
Dabanga no podía creer lo que veía cuando la mamá de su amigo se arrodilló frente a él en plena acera. '¿Te atreves a chuparme mejor que a tu novio?', me retó con esa sonrisa pícara mientras desabrochaba su pantalón. En menos de un segundo, ya tenía su polla dura en la boca, hundiéndola hasta las pelotas sin toser. 'Así no vale, puta, usa más saliva', le dije, y entonces empezó a babear como una perra en celo, ahogándose con cada embestida. Los gemidos se mezclaban con el sonido húmedo de su garganta tragando, y cuando por fin se corrió, la leche le escurría por la barbilla. 'Diez minutos de chupada y ni siquiera te cansaste', le dije mientras se limpiaba con el vestido. Al final, solo quedó su ropa interior tirada en el suelo, manchada de su propia baba.