Mari Y Angel se reta a ver quién aguanta más follando
Desafío a mi amigo Sergio a ver si puede aguantar mi ritmo, pero desde el primer momento me doy cuenta de que él no va a durar tanto como yo. Su polla ya está dura antes de que me quite el vestido, y cuando me agacho para chupársela, sus gemidos llenan la habitación. Te voy a contar cómo le hice rogar que me dejara correrme, pero primero me aseguro de que sus manos estén bien atadas a la cama. Mi culo rebota sobre su verga mientras le clavo las uñas en el pecho, y cada vez que me empalo hasta las pelotas, él suplica que no pare. ¿Te gustaría estar en su lugar? Porque Sergio no puede ni hablar cuando le empotro contra el colchón y le exijo que me llene el coño de leche. Sus embestidas se vuelven torpes cuando le ordeno que me azote el culo, y cuando por fin me corro, es tan fuerte que él se viene sin que ni siquiera lo toque. Pero no me detengo, porque esto apenas empieza...