Milf petite en medias se entrega en casting casero con su marido
Me moría por verla así desde que Yakipakitaki me la presentó, con esas medias que le marcaban las piernas delgadas y ese culo respingón que no podía quitarme de la cabeza. Sabía que esto estaba mal, que no debía meterme con la mujer de otro, pero cuando me miró con esos ojos de puta en celo, supe que no había vuelta atrás. La empujé contra la pared y le arranqué el tanga de un tirón, sintiendo cómo su coño ya estaba empapado antes de que mi polla siquiera rozara su piel. La levanté como si fuera una pluma y la empotré contra el sofá, hundiendo mi verga hasta que sus gemidos se volvieron gritos ahogados. Cada embestida era más profunda, más salvaje, hasta que sus uñas se clavaron en mi espalda y me suplicó que no parara. Cuando le di la vuelta y le metí los dedos en el culo, su cuerpo tembló como si le hubiera dado un calambre, pero no se quejó, solo apretó más fuerte. Al final, cuando me corrí dentro de ella, su marido estaba en la puerta, mirándonos con una mezcla de rabia y excitación que me hizo reír. Sabía que esto no terminaría aquí.