Wendy Raine me montó como una diosa en la cama de su casa
Wendy Raine siempre fue la vecina que no dejaba de mirarme con esos ojos de puta cuando pasaba por el jardín. Sabía que estaba mal, pero cuando se coló en mi habitación esa noche con ese tanga negro ajustado al culo perfecto, no pude resistirme. La agarré de las caderas y la senté sobre mi polla dura, gimiendo como una perra en celo mientras se movía arriba y abajo. Sentía su coño mojado chupando mi verga hasta las pelotas, apretado como un guante. Mia James, que estaba escondida en el armario, no pudo evitar gemir al vernos. Le ordené que se acercara y le metí la cara entre las tetas de Wendy mientras la empotraba contra la pared. La puta no paraba de gritar, pidiéndome que le diera más fuerte, que la llenara entera. Cuando Enzo East entró y vio la escena, se bajó los pantalones y me ofreció su polla para que Wendy la chupara mientras yo la follaba por detrás. La muy puta se corrió tres veces antes de que yo le soltara toda mi leche en la cara, manchándole esos labios carnosos. Mia se quedó mirando con los ojos vidriosos, tocándose el coño sin poder creer lo que acababa de pasar.