Nadia Bella gime fuerte con una polla enorme en su coño ruso
Esa tarde, en mi habitación, la rusa Nadia Bella entró con esa mirada de venganza que me encendió al instante. Sabía que estaba follando conmigo para joderle la cabeza a su ex, pero eso solo me hizo querer destrozarle el coño con más fuerza. Su piel blanca contrastaba con mis manos agarrándole las caderas mientras la empotraba contra el colchón, sintiendo cómo su coño apretado se ajustaba a mi verga como un guante. Cada embestida la hacía gemir más fuerte, sus tetas pequeñas rebotando con cada golpe, y yo no podía evitar morderle el cuello mientras le susurraba al oído que nunca volvería a pensar en ese hijo de puta. En más de 19 minutos, la puse de perrito para que sintiera mi polla hasta las pelotas, escuchando cómo sus gritos se mezclaban con el sonido de su coño mojado chupando mi verga. Cuando me corrí dentro de ella, le dije: 'Ahora sí sabes lo que es un hombre de verdad'