Rubia curvy en bodycon naranja se la empotra llena de leche
La vecina rubia de curvas explosivas no resistió el tirón de los pantis de red al ponerse ese body ajustado color naranja que le marcaba cada rollito de su culo prieto y esas tetas naturales que rebotaban cuando caminaba. Desde que se asomó por la ventana con esos tacones de aguja y esa sonrisa de puta caliente, él no pudo evitar imaginársela empotrada contra la mesa de la cocina, con el tanga de nylon completamente empapado de sus jugos. Al abrirle la puerta, el aroma a coño mojado y perfume barato lo envolvió mientras ella se quitaba el body sin pudor alguno, dejando al descubierto unos pezones rosados que ya estaban duros como diamantes. Sin perder ni un segundo, él la agarró por la cintura y la estrelló contra la pared, sintiendo cómo su polla dura como una piedra se clavaba entre sus nalgas mientras le arrancaba el tanga con los dientes. Ella gimió fuerte al sentirla entrar, con esa verga sin circuncidar abriéndole el coño como si fuera mantequilla caliente, mientras sus tetas gordas se aplastaban contra el espejo del recibidor. La empujó contra la mesa, le levantó una pierna y se la clavó hasta el fondo, haciéndola gritar como una perra en celo mientras su culo redondo rebotaba con cada embestida. Él no aguantó más y, con un gruñido animal, le enterró la polla hasta las pelotas, descargando toda su leche espesa en su coño hambriento que no paraba de chupar cada gota como si fuera su último trago. Ella se tragó hasta la última gota de semen, lamiéndose los labios mientras sus muslos temblaban por el orgasmo que le recorrió el cuerpo entero, dejando su ropa interior completamente empapada en sudor y sus jugos resbalando por el interior de los muslos.