Novia caliente se empotra con verga enorme de su cuñado
La Destiny se retorcía en el sofá mientras su novio se comía la boca con desesperación, pero al parecer eso no era suficiente... cuando apareció el amigo de él con esa polla gruesa y morena que le colgaba hasta el muslo, los ojos se le salieron de las órbitas. El tipo no dijo ni mu, solo le agarró el culo prieto y redondo por encima del vestido ajustado, apretando con fuerza esos cachetes que parecían moldeados para aguantar embestidas brutales. Ella gimió fuerte cuando la tela se le clavó entre las nalgas, sintiendo el bulto enorme que le rozaba el coño empapado sin necesidad de bajarse la ropa. El novio, en vez de enfadarse, se puso a lamerle los pezones duros como piedras mientras el otro le levantaba la falda hasta la cintura, dejando al descubierto un tanga negro empapado que olía a sexo y locura. Sin aviso, la empotró de golpe desde atrás en posición perrito, haciendo que sus tetas grandes y pesadas rebotaran al ritmo de cada embestida brutal que le clavaba hasta el fondo del coño, que chorreaba como nunca. Los gemidos de Destiny se volvieron roncos, mezclados con los gruñidos del tipo que le agarraba las caderas para clavársela más hondo, sintiendo cómo su verga gruesa abría paso entre esos labios carnosos y resbaladizos que lo abrazaban con desesperación. El novio, lejos de sentirse desplazado, se puso de rodillas para chuparle los labios hinchados mientras ella se corría a gritos, temblando como gelatina, con el coño apretando esa polla ajena que no paraba de moverse dentro de ella. Cuando el amigo finalmente eyaculó, lo hizo con un rugido animal, llenándole el vientre de leche caliente mientras Destiny seguía gimiendo, con las bragas pegadas al coño y el vestido manchado de sus propios jugos. El novio, en lugar de protestar, le susurró al oído que le encantaba verla así, empalada y satisfecha por otra verga, mientras se masturbaba mirando cómo la leche le goteaba por las piernas. Los tres quedaron jadeando en el suelo, con el sofá lleno de manchas de saliva, semen y sudor, mientras el ambiente seguía cargado de ese olor a sexo sucio que tanto les gustaba a los tres.