Saavedra domina a su hermanastra celosa en venganza
Esa tarde en el sofá de la sala, Girgras entró con su culo apretado en unos shorts que apenas le tapaban el coño mojado, sabiendo que yo la había visto con el ex de mi hermano. Le dije que si quería jugar, iba a pagar caro, y ella solo se mordió el labio mientras se arrodillaba frente a mi polla dura. Le agarré el pelo y le metí la verga hasta las pelotas, sintiendo cómo su garganta se cerraba alrededor del glande. '¡Así se siente que te engañen, puta!', le grité mientras le escupía en la cara, y ella solo gemía más fuerte, con los ojos llorosos pero pidiendo más. La tiré boca abajo en el sofá y le abrí las nalgas para meterle los dedos en el culo antes de empotrarla de una estocada, sintiendo cómo su coño se apretaba alrededor de mi verga como si no quisiera soltarla. En más de 10 minutos de escena, la hice correrse tres veces, cada vez más fuerte, hasta que su cuerpo temblaba y sus muslos estaban cubiertos de mi leche. Al final, solo quedó su tanga roto en el suelo y una mancha húmeda en el sofá.