Sara Star de pelo rosa se agacha para una buena cogida
El olor a su perfume mezclado con el sudor me volvía loco desde hacía días, cada vez que se acercaba, sus tetas enormes rozaban mi brazo y mi polla ya se ponía dura. No aguanté más y la tomé de la cintura, empotrándola contra la pared mientras le arrebataba el aliento con un beso brutal. Sus gemidos resonaban en mis oídos, ahogados cuando metí mi lengua en su boca, saboreando su deseo. Le bajé los pantalones de una patada, dejando al descubierto ese culo tremendo que tanto había imaginado, blanco y tierno, justo para mis manos. Sin perder tiempo, la puse a cuatro patas, su coño rosado y mojado esperando mi verga. De una estocada se la clavé hasta hacerla chirriar, sus nalgas saltando con cada embestida. Sus tetas enormes botaban mientras yo me hundía en su carne, agarrando sus caderas para que no escapara. La follé con fuerza, sintiendo cómo su canal apretaba mi polla, cada vez más mojada, hasta que no pude más y le llené el culo de leche. Cuando me corrí, ella gimió como una perra en celo, su voz quebrada: '¡Joder, qué bien la metes, Jay Crew!'