Satine Summers se moja entera mientras su hermanastro la folla sin parar
—No podemos hacer esto— susurró Satine Summers, pero sus piernas ya se abrían para ti. La agarras de las caderas y la empujas contra la lavadora, sintiendo cómo su coñito apretado se humedece al contacto de tu polla dura. Ella te mira con esos ojos verdes llenos de culpa, pero sus gemidos te dicen que no quiere que pares. Le levantas la falda y le arrancas las bragas de un tirón, dejando al descubierto su culo respingón y ese chochito rosado que brilla de lo mojado. Te la metes de una estocada hasta que sus muslos tiemblan, y ella se agarra a tus hombros mientras la empotras contra la pared. Sientes cómo su coño se contrae alrededor de tu verga, chupándote con cada embestida, y cuando le clavas los dedos en el clítoris, ella explota en un chorro caliente que te baña los huevos. Satine Summers grita tu nombre, su pelo rizado pegado a la frente por el sudor, y tú sigues follándotela como si no hubiera mañana, ignorando el riesgo de que los descubran. El sonido de la ropa interior rota queda tirada en el suelo, un recordatorio de lo que acabas de hacer.