Latina tetona de culo grande se deja empotrar en el hotel
La habitación estaba a oscuras, solo la luz tenue de la ciudad entraba por la ventana, iluminando el cuerpo curvilíneo de Rose D Kush. Llevaba días provocándome con fotos de su tanga ajustado, rozándose contra mí en el ascensor, susurrándome cosas al oído. No aguanté más y la empujé contra la pared, mi polla ya dura como piedra. Le arranqué el vestido de un tirón, dejando al descubierto sus tetas grandes y su culo redondo, perfecto para mis manos. La tiré en la cama y me abalancé sobre ella, mordiendo sus pezones mientras mis dedos exploraban su coño ya mojado. La volteé de golpe, poniéndola a cuatro patas, y sin perder tiempo le clavé mi verga hasta las pelotas, sintiendo cómo su carne se ajustaba a mi polla. Sus gemidos llenaban el cuarto mientras la embestía con fuerza, cada golpe haciendo que su culo rebotara. Le agarré el pelo y la hice chupar mi polla, sintiendo su boca caliente y húmeda. Volví a empotrarla, esta vez desde atrás, sintiendo cómo su coño apretaba mi verga. Sus gritos se volvían más fuertes, sus uñas clavándose en las sábanas. La hice correrse una y otra vez, su cuerpo temblando bajo el mío. Cuando ya no pudo más, la llené de leche, sintiendo cómo su cuerpo se estremecía con cada chorro. Justo cuando estaba a punto de correrme otra vez, la habitación se llenó con el sonido de nuestros gemidos mezclados, y entonces...