Turista perdida se deja empotrar por un desconocido en el bus
La chica rubia de piernas largas y tanga ajustado no paraba de mirarlo con esos ojos verdes llenos de lujuria mientras el bus rebotaba en cada curva. El tipo mayor, con su polla dura como roca bajo el pantalón, notó cómo ella se mordía el labio cada vez que sus muslos rozaban su pierna. Sin pensarlo dos veces, le susurró al oído: '¿Quieres que te folle hasta que grites?', y ella, con el coño ya empapado, asintió mientras le abría la cremallera. La rubia se montó a horcajadas sobre su verga enorme, gimiendo fuerte cuando él le arrancó el tanga con los dientes y le mordió los pezones duros. Las embestidas eran brutales, el bus entero escuchaba cómo ella gemía '¡Más duro, papi, métemela toda!' mientras él le agarraba el culo parado y la clavaba contra el asiento. El tipo le llenó el coño de leche caliente cuando ella se corrió gritando, con la cara roja y los ojos vidriosos de placer. Al bajar del bus, la turista ni siquiera se limpió el semen que le goteaba por los muslos, solo sonrió y se fue caminando con las piernas temblorosas.