Savannah Watson reta al mesero a follarla en la terraza del hotel
El calor de la tarde pegaba contra la piel de Savannah mientras se ajustaba el vestido, sintiendo el sudor resbalar entre sus pechos generosos. El mesero, Angel, ni siquiera imaginaba lo que le esperaba cuando ella deslizó un billete entre sus dedos y le susurró al oído: '¿Crees que puedes manejarme?'. La apuesta estaba hecha, y Savannah no iba a perder. En menos de un minuto, ya lo tenía de rodillas, chupando sus tetas grandes mientras ella se agarraba de la barandilla, el viento acariciando su culo redondo. 'Métemela de una vez, cabrón', le ordenó, y Angel no dudó en obedecer, clavándosela hasta que los muslos de ella temblaron. La escena se volvió salvaje: Savannah gemía como una perra en celo, moviendo las caderas para sentirlo más adentro, mientras Angel la agarraba de las nalgas para empotrársela con fuerza. '¿Te gusta, putito?', lo provocó, y él solo pudo gruñir, acelerando el ritmo hasta que el coño de Savannah chorreaba y sus gritos resonaban en la terraza. En más de 13 minutos de escena, la competencia se volvió una batalla de placer, con Angel corriéndose entre los muslos de ella, justo cuando Savannah arqueó la espalda y gritó su nombre como si fuera el último hombre en la tierra.