Xavier Gold y Brandon Dylann se devoran en un encuentro prohibido
Xavier Gold no podía sacarse de la cabeza el cuerpo de Brandon Dylann desde que lo vio en el gimnasio. Sabía que esto estaba mal, que no debía cruzar esa línea, pero cada vez que se miraban en los vestuarios, el deseo le quemaba por dentro. Brandon, con sus tatuajes marcando cada músculo, se acercó esa tarde con una sonrisa pícara y le susurró al oído: 'Sabes que los dos queremos lo mismo'. Xavier sintió cómo su polla se endurecía al instante, y antes de que pudiera pensar en las consecuencias, ya estaban en la cama, desnudos y jadeantes. Brandon se arrodilló y le arrancó el calzoncillo de un tirón, dejando al descubierto su verga gruesa y palpitante. Sin perder tiempo, se la metió entera en la boca, chupando con fuerza mientras sus manos apretaban el culo de Xavier, clavándole las uñas en la piel. Xavier gimió como un animal, agarrándole la cabeza para empujar más profundo, sintiendo cómo la lengua de Brandon lamía cada centímetro de su piel. El sonido de las babas mezclándose con los gemidos llenó la habitación, y cuando Brandon se corrió, lo hizo con un chorro espeso que le llenó la garganta. Pero no era suficiente. Brandon lo empujó contra la pared y le separó las nalgas, metiendo los dedos sin piedad mientras Xavier se retorcía de placer. 'Fóllame', le suplicó, y Brandon no lo dudó. Con un solo movimiento, le hundió la polla hasta las pelotas, haciendo que Xavier gritara de dolor y placer a la vez. Cada embestida era más fuerte, más profunda, hasta que Brandon se corrió dentro de él, llenándolo por completo. Cuando terminó, Xavier se quedó mirando el cuerpo sudado de Brandon, sintiendo cómo el semen le resbalaba por los muslos, y supo que esto no iba a ser la última vez.