Anastasia se deja romper el culo por su hermanastro Markus Dupree
Yo no podía creer lo que estaba pasando, pero mi coño ya estaba mojado antes de que Markus me empujara contra la pared y me ordenara que me arrodillara. Me encantaba cómo me dominaba, cómo me obligaba a chuparle la polla hasta que se ponía tan dura que me dolía la mandíbula. Cuando me hizo girar y me puso en cuatro patas, supe que no habría piedad: me agarró de las caderas y me empotró de una estocada, haciendo que gritara de placer y dolor al mismo tiempo. Cada embestida era más fuerte, más profunda, hasta que sentí que su polla gruesa me llenaba entera. Markus me azotaba el culo mientras me follaba, marcando mi piel con sus dedos, y yo solo podía gemir y pedirle que no parara. Cuando me hizo montarlo a horcajadas, me encantó sentir cómo su verga me estiraba por completo, cómo mis tetas rebotaban con cada movimiento. Él me sujetaba del pelo, tirando hacia atrás para que lo mirara mientras me corría en la cara, y yo solo podía sonreír, sabiendo que había sido suya por completo. "¿Te gustó, puta?", me preguntó con esa sonrisa de satisfacción, y yo solo pude asentir, sabiendo que quería más.