Asiática caliente se abre de piernas para su marido
Llevaba días mordiéndose los labios cada vez que él se quitaba la camisa después del trabajo, esos pectorales marcados que se le marcaban bajo la camiseta mojada de sudor... Hoy, por fin, la asiática decidió que no aguantaba más sus miraditas de hambre mientras él se masturbaba frente al espejo del baño. Se quitó el kimono de seda que apenas le cubría los pechos y dejó caer el tanga negro entre sus piernas, mostrando un coño depilado y brillante que ya goteaba sin control. El marido no necesitó más invitación: la agarró de las caderas con fuerza, enterró la cara entre sus muslos y se dio un festín con esa vulva hinchada y rosada que olía a sexo crudo. Ella gimió como una perra en celo, clavándole las uñas en la espalda mientras él le lamía el clítoris con movimientos circulares y lentos, haciéndola temblar como gelatina. Sin aviso, la levantó en volandas y la empaló contra la pared del pasillo, sintiendo cómo su coño estrecho se abría paso alrededor de su polla gruesa y venosa, que entraba y salía con un sonido húmedo y obsceno. Los gritos de ella resonaban en toda la casa, mezclándose con el crujido de sus cuerpos sudados y el chapoteo de sus caderas chocando sin piedad. Él la embestía como un animal, con cada golpe haciendo que sus tetas pequeñas y firmes rebotaran salvajemente, mientras sus muslos resbalaban en un charco de sus propios jugos. Cuando sintió que el orgasmo le subía por la columna, la tiró sobre la cama y se la folló a cuatro patas, agarrándole el pelo para que no dejara de mirarlo a los ojos mientras le llenaba el útero con su leche espesa y caliente. Ella se corrió al mismo tiempo, mordiéndole el hombro para no ahogar sus gemidos, mientras su coño se contraía como un torno alrededor de su verga, ordeñándola hasta dejarla seca. Cuando terminaron, él se quedó tirado sobre su cuerpo, con la respiración entrecortada y la polla aún palpitante entre sus piernas temblorosas, mientras ella le susurraba al oído cosas sucias que lo tenían listo para otra ronda en menos de cinco minutos.