AvoFaps se pajea duro frente a la cámara con su polla colorada
AvoFaps no aguanta más, lleva días mirando con deseo esa polla gruesa que se le pone dura con solo pensarlo, pero ahora mismo la tiene al rojo vivo, palpitando entre sus dedos mientras se agarra con fuerza. Las venas le saltan, la piel está tensa, y cada caricia hace que le corra un chorro de pre-cum que brilla bajo la luz. Se muerde el labio al sentir el calor que le sube por el cuerpo, imaginando todas las veces que se quedó con las ganas de tocarla, de dejarla escapar entre sus muslos mojados. Ahora no hay nadie que lo detenga, la mano sube y baja rápido, aprieta fuerte la base para aliviar la presión, pero solo le hace gemir más fuerte. La cabeza ya está hinchada, brillante, y cada roce le arranca un jadeo ahogado. Sabe que va a correrse en segundos, pero no quiere parar, aunque las piernas le tiemblan y el sudor le cae por la espalda. La polla sigue latiendo, más gruesa, más roja, hasta que por fin estalla, disparando un chorro grueso que le salpica el estómago, seguido de otro y otro, caliente y espeso. Cuando termina, la mesa está manchada con restos pegajosos, y él jadea con la mirada perdida, todavía sintiendo las contracciones en el culo.