Mi coño chorreando de excitación con SultryA
La habitación está bañada en luz tenue, con las cortinas medio corridas para que entre un poco de sol de la tarde. Yo estoy recostada en la cama, con la ropa interior empapada y el corazón latiendo fuerte. SultryA entra sin avisar y al verme así, con el coño brillando de lo mojada que estoy, se queda quieto un segundo, como si no creyera lo que ve. Me encanta esa mirada de sorpresa, como si mi cuerpo lo hubiera pillado desprevenido. Sin decir nada, se acerca y me levanta la pierna, metiendo los dedos de golpe en mi coño resbaladizo. Gimo fuerte al sentir cómo me abre de par en par, cómo sus dedos gruesos rozan justo donde más lo necesito. Me corro enseguida, pero él no se detiene, sigue follándome con los dedos hasta que me tiemblan las piernas. Luego me gira de golpe, me pone a cuatro patas y me empotra de una estocada que me hace gritar. Su polla entra entera de golpe, hasta que siento el cuello del útero. Cada embestida me hace chocar contra la cama, y él me agarra del pelo para tirarme hacia atrás, haciendo que su verga me llegue más hondo. Me corro otra vez, pero esta vez él no se detiene, sigue embistiendo como un animal hasta que me llena el coño de leche caliente. Cuando por fin se sale, mi coño sigue temblando, y él me mira con esa sonrisa de satisfacción, como si hubiera descubierto algo nuevo en mí. La próxima vez, pienso, voy a dejar que me folle así en el suelo, para que no haya nada que frene sus embestidas.