Sara Sodi me pidió un favor y terminé empotrándola en la piscina
Estoy aquí, con el agua fresca de la piscina acariciándome la piel, mientras Sara Sodi se inclina sobre el borde, su culo perfecto en pompa, esperando que le meta la polla hasta las pelotas. ¿Te gustaría estar en mi lugar, viendo cómo su coño se abre para mí? Ella me miró con esos ojos azules y me dijo: 'Héctor, necesito que me folles como si fueras mi dueño'. No pude resistirme, le bajé el bikini y le clavé los dedos en las caderas para marcar el ritmo. Sara gemía como una puta en celo, pidiendo más, rogándome que no parara. Cada vez que le metía la verga hasta el fondo, su culo rebotaba y el agua salpicaba. Le tiré del pelo para que arqueara la espalda y le di de nalgadas hasta que su piel se puso roja. '¿Quieres que te llene el culo de leche, perra?' le susurré al oído, y ella solo pudo gemir: 'Sí, señor, hazme tuya'. En más de 13 minutos de escena, la hice correrse tres veces, y cuando por fin me corrí, le pinté el culo con mi leche caliente. '¿Ves lo bien que obedeces?' le dije, y ella solo pudo susurrar: 'Soy tuya, siempre'