Cd Luiza se ensarta un dildo enorme hasta reventar
Sientes el crujido de la tela de mi tanga al romperse contra el suelo mientras me arqueo para que veas bien cómo me abro de piernas, ¿te gustaría estar en su lugar? Te voy a contar cómo empecé el día mandándole fotos de mi culo en tanga negro ajustado, rozándome el coño con el dildo enorme que me compré, solo para verlo sudar. Sabía que no aguantaría, y cuando me lo metí de golpe hasta sentir el cuello del útero, sus gemidos se mezclaron con los míos. Me encanta cómo se clava entre mis nalgas, cómo mi coño se aprieta alrededor de ese monstruo de goma, cómo mis muslos tiemblan cuando lo saco casi entero y vuelvo a empalarme. No te pierdes ni un detalle, ¿verdad? Cada vez que me lo saco, está más mojado, más brillante, y cuando lo empujo hasta el fondo, mis tetas rebotan y mi boca se abre en un grito ahogado. No puedo evitar reírme cuando me miras así, como si quisieras arrancarme la ropa, pero esto es solo para mí... y para ti, si te portas bien. ¿O prefieres que te diga lo duro que me lo clavé mientras te imaginaba detrás de mí, sudando y maldiciendo? Dime, ¿te gusta cómo me corro con este dildo enorme?