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Chiquita con vestido blanco no lleva bragas quiere

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Estúdio Karneli Bandi

Se le notaba el coño empapado bajo el vestido blanco cada vez que se movía, como si el calor le quemara por dentro y no pudiera aguantarse más. Él no pudo resistirse y le levantó el borde del vestido con las manos temblorosas, descubriendo que debajo no había nada, solo el vello rubio pegado a los labios hinchados y listos para ser follados. Sin pensarlo dos veces la empujó contra la pared del pasillo, le arrancó las bragas de encaje que ni siquiera llevaba puestas y le metió los dedos en el coño empalagoso mientras ella gemía con la boca abierta, su aliento caliente mezclándose con los jadeos de él. La levantó en volandas y la sentó en la mesa de la cocina, separándole las piernas para hundirle la polla hasta el fondo sin piedad, sintiendo cómo el coño le apretaba con cada embestida salvaje que le arrancaba gritos agudos y palabras sucias que le pedían más fuerte, más rápido, que no se detuviera. Ella se arqueó hacia atrás, con las tetas pequeñas rebotando sin control mientras él le comía la boca a lametones, le mordisqueaba los pezones rosados y le empotraba el culo contra el borde de la mesa hasta hacerla gritar de placer. El vestido blanco quedó hecho jirones, el maquillaje corrido por las mejillas y el coño tan mojado que la crema se deslizaba por sus muslos cada vez que él se retiraba un poco para volver a clavársela con saña. Él no aguantó más y se corrió dentro con un gruñido gutural, llenándole el coño de leche caliente mientras ella se retorcía bajo su peso, los muslos temblorosos y la respiración entrecortada, pidiéndole que no parara aunque ya hubiera acabado. El semen le goteaba por las piernas, mezclándose con los jugos de su coño, y él se quedó mirándola con una sonrisa pícara mientras ella, exhausta pero satisfecha, se limpió los restos de corrida de la cara con los dedos antes de chupárselos con una mirada pícara. No hubo prisa, ni vergüenza, solo el sudor resbalando por sus cuerpos desnudos y el olor a sexo fresco llenando el aire del pequeño apartamento.

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