Dos putas se follan a un macho con doble penetración
Llevaban toda la noche bebiendo y coqueteando con él en la barra hasta que por fin se le acercaron susurrándole al oído que querían probar su gran verga. El tipo, borracho perdido y con la polla ya bien dura, las agarró del pelo y las empujó contra la pared del antro donde la música retumbaba sin parar. Con un tirón le arrancó el tanga a la rubia de tetas enormes y se lo metió en la boca a su amiga morena mientras le metía los dedos bien mojados en el coño que goteaba sin parar. La rubia, que no podía aguantar más, se arrodilló en el suelo pegajoso y se tragó su polla hasta la garganta mientras la morena se ponía a cuatro patas ofreciéndole el culo empalagoso y bien abierto. Él, sin pensarlo dos veces, se clavó primero en la morena con un empujón bestial que le hizo gritar de placer y dolor mezclado, mientras la rubia le chupaba los huevos con desesperación. Cuando ya estaban los dos agujeros bien abiertos y babeando por la espera, se le empotró a la rubia sin piedad por el coño chorreante mientras la morena le lamía los huevos y se masturbaba con los dedos enloquecidos. Los gemidos se volvían cada vez más fuertes, los cuerpos sudorosos se enredaban sin control y los fluidos resbalaban por las piernas de todas. La morena se corrió primero con un espasmo que le sacudió todo el cuerpo, mientras la rubia aguantaba como una bestia los embates brutales sin dejar de chupar con furia. Él, sintiendo que el placer era insoportable, se sacó la polla de golpe y se corrió a chorros sobre ambas, salpicando sus tetas, sus caras y hasta el suelo donde se mezclaban los jugos de sus coños. Las dos putas se quedaron ahí tiradas, jadeando y con sus cuerpos temblorosos mientras él, exhausto, se reía con la polla aún palpitando y el semen colgando de los dedos.