Él la obliga a arrodillarse y humillarse con su polla en la boca
Él se ajustó los pantalones con una sonrisa de satisfacción, disfrutando de cómo ella, respirando agitadamente, se inclinó sin rechistar. Sus manos temblorosas se aferraron a sus muslos mientras él le agarraba el pelo, tirando hacia atrás para que lo mirara con esos ojos llenos de sumisión. Ella sintió el peso de su polla en la lengua, gruesa y caliente, mientras él marcaba el ritmo con embestidas lentas pero firmes. Cada vez que la empujaba más adentro, hasta que las lágrimas brotaron de sus ojos, él soltaba una risa burlona, disfrutando de su control absoluto. Ella gimió ahogadamente cuando él apretó más fuerte, ordenándole chupar más rápido, y ella obedeció, tragando cada gota de su pre-semen con desesperación. Sus muslos se tensaron cuando él le dijo que se corriera, y ella lo hizo, empapando su boca con su leche espesa mientras él gruñía de placer. Él tiró de su cabeza hacia atrás, limpiándose la polla en sus labios, y ella cerró los ojos, sabiendo que no había terminado. Él le dijo que se quedara así, de rodillas, mojada y temblando, mientras él se vestía, y ella lo hizo, sintiendo cómo su corazón latía con una mezcla de vergüenza y excitación. Ella pensó en lo muy bien que se sintió ser usada, en cómo cada orden la había llevado más cerca de ese abismo del que nunca quería salir.