Gordita peruana Danibonie en medias y pantys
—'No me importa si nos pillan, quiero que me empotres ahora mismo'— le susurré a Danibonie mientras me agarraba las tetas gordas y me empujaba contra la pared del cuarto. Mi coño ya estaba mojado, palpando su polla dura a través de las medias, sintiendo cómo me apretaba el culo con esas manos grandes. Me bajó los pantys con los dientes, dejando al descubierto mi concha jugosa, y me penetró de una estocada hasta que las caderas chocaron. Gemí ahogando el sonido, escuchando los pasos de mi vecina en el pasillo, pero no me importó. Danibonie me mordía los pezones mientras me follaba, sus embestidas profundas haciendo crujir la cama. —'Más fuerte, cabrón'— le rogué, y él me dio lo que pedí, clavándome hasta que el cabecero golpeaba la pared. El riesgo de ser descubiertos me encendía más, haciendo que mi coño se contrajera alrededor de su verga. Me corría en su polla, sintiendo cómo me llenaba, pero él no se detuvo, siguió embistiéndome como un animal hasta que me vine otra vez, esta vez gritando su nombre. —'Córrete dentro, puto'— le ordené, y él lo hizo, inundándome de leche caliente mientras yo me retorcía de placer, sabiendo que en cualquier momento alguien podría entrar y vernos así, desnudos y sudados, con mi cuerpo temblando bajo el suyo.