Socyal Sem Camisa me descubrió follando con Kinholiver
Nunca imaginé que Socyal Sem Camisa entraría así a mi habitación, pero cuando lo hizo, ya estaba arrodillada chupando la polla gruesa de Kinholiver, que me tenía agarrada del pelo mientras me la metía hasta las amígdalas. Socyal se quedó quieto en la puerta, con los ojos abiertos como platos, y yo sentí un calor que me subió por el coño cuando vi cómo se agarraba la verga por encima del pantalón. Kinholiver no se detuvo, siguió embistiéndome la garganta mientras yo gemía con la boca llena, y entonces Socyal se acercó, me dio la vuelta y me empotró contra la pared, metiéndome los dedos en el culo sin avisar. Grité, pero no de dolor, sino de sorpresa, porque Socyal tenía los dedos más largos y gruesos que había sentido nunca, y cuando Kinholiver se arrodilló detrás de mí y me lamió el clítoris, perdí la cabeza. Socyal me levantó en brazos y me sentó sobre su polla, que estaba más dura que el acero, y yo me dejé caer de una vez, sintiendo cómo me abría por completo. Kinholiver no se quedó atrás, se puso detrás de mí y me empezó a follar el culo mientras yo rebotaba sobre Socyal, y los tres gemíamos como animales. Cuando Socyal me corrió dentro, sentí cómo el semen caliente me llenaba el coño, y entonces Kinholiver me agarró del pelo otra vez y me hizo tragar su leche espesa. Socyal se quedó mirándome, con una sonrisa de satisfacción, mientras yo me limpiaba los labios con el dorso de la mano.